Rédes que manejo-

martes, 22 de junio de 2010

Ocaso.


Aquellas tardes de Carmin y Mangentas
donde el aire es solo nostalgía
donde el silencio es una profunda epifanía
las nubes se preparan alboratadas para
pintar de carmines y mangentas el Ocaso de esta tarde quemada.

Mis ojos se desvanecen en la memoria
mi mente vuela entre esta melancolía
no encuentro nada porque busco todo
no soy nada porque soy todo
una desgracia más desafortunada
es pensar en aquellas tardes
los amores perdidos
en los amantes inquietos.

No lloro porque no estoy triste
ni me entristezco porque no estoy solo
llorar es agradecer lo que acaricia mi cara
perpetuar a la naturaleza en un lágrima
vibrar al cielo y ser alboroto de mangentas
entristecer en estos Ocasos es pleno
convencionalismo no logrado

Morirme no es tratar de fatalizar el fin
es dejar en mi memoria la grandeza exusta de esta tarde bella
Morir no es abrir la puerta mas facil
y salir corriendo buscando verdades
Morir en aquellas tardes de carmines y magentas
es soñar despierto
perpetuo de memorias.


fotografías de Dídac

3 comentarios:

Mayte dijo...

Que libre el ocaso de la vida fluye en tus palabras.

Besiños!

diegoehg dijo...

Que bello está tu poema y que bello es contemplar un atardecer.

¡Saludos tocayo!

Areko dijo...

Sólo quiero contemplar contigo un atardecer y después un amanecer abrazado a ti.

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