Rédes que manejo-

martes, 10 de agosto de 2010

Este presente tan ausente.


A veces la tecnología juega un mal papel con los recuerdos. Aquella tarde estrellada, llego dos mensajes, de aquellos tiempos perdidos diciendo “donde andas?, me preocupas?”, el remitente era aquel viejo amor que se quedo olvidado e inconcluso. Me fui de aquel tiempo dejándote una breve nota, ya no era necesario escribirte el mismo cuento de siempre, me fui sin saber tu respuestas, por meses estabas ahí, en las noches cuando todos dormían y yo seguía tan despierto, y fugaces los pensamientos tan dolorosos y estabas tu entre ellos, y estabas tu entre la oscuridad, entre el rincón de mi cuarto acompañando a la melancolía. Recurrí a todos los pensamientos y a todas las herramientas para saber de ti, al menos en un sentido distinto, una sola señal me bastaría que habías leído aquella nota, pero tu no existes en este mundo paralelo de esta red mundial, no existes y no pretendes existir, tu falta de conciencia social me enfureció maldiciéndote mil veces tu nombre, tu descuido, tu falta de responsabilidad, tu indiferencia… hasta que llego el otro mensaje al celular “da me una sola señal, y yo con eso estaría feliz, sabiendo que estas bien”, y es que nunca lo estuve, jamás estuve bien alado tuyo, pretendiendo y fingiendo que la amistad arreglaría el pasado, lo trate de hacer, pero no fue así, había un cariño mas fuerte que se volvió una pendeja obsesión, y cada que hablas de aquellos que te enamoraban surgía en mi un celos incoherente, estabas y no estabas, ahí y nunca más, ¿fingías?, ¿lo sabias?, ¿o enserio tenias una mala memoria?, porqué yo por castigo divino, lo recuerdo todo, perfectamente todo, quizás sea por la actividad de mirar al mundo para que luego yo lo pinte. Después de varios meses, de varios lamentos, apareciste en esta red mundial, preguntando de cómo estaba, lo sabias no era necesario decírtelo, pero tu inmensa preocupación tenia que leer de mis manos mi estado anémico, después aventaste la bomba, como si yo tuviera la culpa de tu falta de conciencia social, pero si al menos hubieras respondido aquella nota, nos hubieras ahorrado aquellos meses sin dormir, porque se que pasaste las noches peores que yo. Te lo dije muy claramente, no quiero hablar mas de eso, porque aquello que paso, paso como las corrientes del aire llevándose las cosas sueltas del mundo. Aquella tarde estrellada, cuando la tecnología olvidadiza mando lo que el pasado debería de a ver echo, un instante sin explicación, hizo que volteara y mirara la ventana del cuarto, y estaba ahí, un pequeño pájaro jugando entre las plantas, tan placido y tan libre, como sino le importará mas que su propia felicidad, mas que su existencia tan efímera, y lo supe cuando lo mire, dejar de recordar el pasado y vivir este presente tan ausente.




fotografía de dídac.

3 comentarios:

Camila Mardones dijo...

Qué bonito queda el texto con esa foto (foto tan bonita también).

¿El líbido a qué hora?

Mayte dijo...

Siempre he sentido que la memoria es un arma fugaz que nos hiere y nos recompone al mismo tiempo.

Me encanta volver, no conociste mis tiempos azules, pero ahora he vuelto a ellos y no creo dejarlos más, he encontrado el equilibrio entre ayer y hoy.

Biko grande niño ;)

Muegano. dijo...

La memoria siempre ha sido aleccionadora, pero a lo salvaje, es un puñal... hay que dejarla abrir las heridas, pero para limpiarlas y curar...nada más! ;)

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