Rédes que manejo-

martes, 8 de mayo de 2012

Él óbito


Ojalá te encuentre,
ojalá  pueda empaparme un día con tus dedos
ver unos ojos que se agrietan en la timidez,
tocar el dulce cáliz de tu cuerpo

¿Dime donde estas Narciso,
dime a donde te fuiste
sin saber que ya estabas
en la onda recta de la postergación?

Anduve buscando la calle
Que en un sueño de piedad
Me mostraste;
Imaginé caminos y senderos
Imagine los labios
Que dibujabas en mi ojos
En al frente que se tatuaban tus besos

¿Dime Narciso
Que se siente el óbito en tus manos
Que sentiste cuando el trance llego
A tu aliento, y cuando tu aliento
Deceso de tu cuerpo?


Dime Narciso donde estas
Que aun te extraño
Y que me cuerpo afligido
Te busca debajo de la sabanas
Del desierto que se encuentra
Frió
Taciturno
Desecho

¿Dime narciso
Te dolió la muerte?
Porque a mi me
Duele tu no-presencia
Ojalá te encuentre
En al oquedad del no-retorno
Dime
Narciso
Dime.



Fotografía; "El catrino III", acuerela sobre madera por Dídac Muciño

2 comentarios:

Hada Flores dijo...

Me uno a tu melancolía querido amigo,hay veces en que estas sensaciones son necesarias para la rehabilitación de nuestras musas
(o en tu caso Efebos místicos).
Me uno también a tu tristeza y recibe de mi confianza grandes abrazos,que por el momento es lo que tengo para animarte.
Nos leemos. ¡ANIMO!

Ada

B. Rimbaud dijo...

A Narciso no le duele su muerte, porque es el finiquito de su perfección... Somos el río que se lamenta ya no poder verse en los ojos de Narciso nunca más...

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