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Equinoccio de Amizade

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Dedicado: A mi gran y nuevo Amigo (también está dedicado a mis lectores) El frío viento del norte, los susurros del verde pasto del prado, las miradas tiernas de aquellos canarios, la sensación de parsimonia de la tarde, el mutis de las flores, anunciaba, la llegada del Equinoccio de Primavera. Fames, era un joven que percibía la vida tan simple, el no se preocupaba de nada, ni de su estado emocional. Caminaba entre las calles, viendo la gente mirar hacia el horizonte, sabia muy bien que era, y que representaba el equinoccio; el de este año, tenia un sentido mas profundo y espiritual para cada persona que el anterior. No se inquietaba de que iba a pasar después del equinoccio, días antes decía – Puras patrañas de esta gente tan ignorante, no saben que el equinoccio, solo anuncia la llegada de la primavera, el cambio de temperatura. Él tan pesimista ante la vida, seguía caminando en aquel pueblo llamado Bonanca, donde los niños, daban una sonrisa, no por educación si no por que así era ...

Llego la hora de decir adiós, a este camino

Un descanso a mi cuerpo, y un suspiro a mi alma.. ¡No more! El algún momento de la causa del sufrimiento, he sentido tu despecho, como una bofetada a mi dulce desamor, en mi vientre cubierto de dolor de ignorancia al amor. Y te odie con furor a tu maldito desamor; perdóname por este rencor, pero tengo motivos por tu amor. Le grite a los cuatro vientos, y ala presencia omnipotente ¿Por qué a mi me ha pasado?; me quise morir por tu desgracia pero me detuve mi ignorancia, al saber que hay amores que me aguardan. Y te digo: Ya no mas, esta mi desgracia, ya no mas a tu ignorancia. ¡No cry! Los días pasaban por cortinas de lluvia salada, y las gotas de aquellos ojos hacían escamas a mi cara, marchita de dolor y llena de yagas: pero he lavado mi cara , con estas manos de divina bruma , amor-esperanza-ternura, he descubierto a mi persona que se perdió en la cortina salada, he vistos el multicolor, de mis ojos, el mimesis de mi cuerpo, la suave piel de mi cara, que se quedo en esa cortina del m...