Soñar es conocer.
“siendo noche, me dormí; soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de que el universo se compone; no pude, ni aun divisas por categorías, ni aun sólo un individuo. Desengañada y desperté” (sic. Sor Juana Inés de La cruz)
El sueño es un más larga y lúcida vigilia. Soñar es conocer
Mi musa es el sueño diurno. Como si fuera solvente mi inconciente, las ideas se diluyen en él y forman escenas inimaginables.
Dibujé un boceto hace 3 años, un dibujo mal dibujado, pero con una ansiedad de símbolos, aquella noche del 25 de septiembre cuando se formo el siguiente cuadro que les describiré. Recordaba que en el día de aquel día salía de mi casa para ir a la librería, la tarde era intensa con un calor insoportable, ya no calienta si no quema el sol, recuerdo los colores que se pintaban en el asfalto o en la corteza de los árboles, amarillos ocres, naranjas, verdes ciruelos, rojos carmín, era una tarde quemada. Llegando al centro histórico de la ciudad de México, mi curiosidad miro sobre el vidrio de una tienda de relojes, todos tan sincronizados que daban miedo, como si el vendedor no le importara mas que eso, el tiempo; vivimos en un mundo sobre el tiempo, y lo pensé quisieran que fueran agua, porque el agua no tiene tiempo. Caminando en esas calles del caos, donde cada persona es tan distinta a la otra, pero tan loca a los demás, donde compran lo inimaginable, como si fuera un capitulo de Gabo, mi ciudad es un caos. Cuando entre en esa librería con nombre de un hindú activista, estaban revistas de Javier Marín, sus esculturas me fascinaron, clásicas corrompidas por un Dionisio que gruñe, poses dramáticos, gestos orgásmicos, cuerpos dolosamente golpeados, y si fuera bueno; si realmente fuera bueno, los hubiera pintado tal como son.
Aquella noche dormí como nunca, y soñé cada pieza que vi, se formo una escena que indiscutiblemente al día siguiente tenia que dibujar, tuvo que pasar tres años para que yo pudiera pintarlo, con algunos cambios, pero en esencia era lo mismo, aunque ya había echo un intento hace un año, algo paso que no pude pintarlo. ¿Quién iba a pensar, que de aquel boceto del 25 de septiembre, iba a nacer, el cuadro que denomine “Una tarde quemada de aquel sueño perdido”?.

Despúes de 3 años, este es el resultado, les presento:
Una Tarde quemada en aquel sueño perdido
Comentarios
Bravo Dídac. Sigue soñando...
Y por qué tanto dolor?
Bikos muchos!
Le escribe pues, y le manda saludos, un alcohólico y un hombre de la calle. Abrazos desde este sur que no termina nunca de definirse. Y claro, usted tiene autorización para utilizar las frases que usted quiera, por mi parte, me siento muy halagado.
No tengo palabras mi amado Dídac para expresar lo que siento al ver tu trabajo, al meterme a él al sentir el calor que desprende tu suenio que quema deliciosamente porque es tuyo y porque es tuyo lo amo y porque es hermoso me llena de gusto verlo.